Sintonía FM: ¡Haz el amor, y no la guerra!

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Por: Fernanda Mata

Y lo más triste es que alguien termina dañado por ti…

En casa de la familia Questo Quelotro todo era paz y armonía, ¡vaya! Casi la familia perfecta y ejemplar hasta que muere el señor Questo. Los hijos empezaron a pelear por ver quién se quedaría con la rebanada de pastel más grande y sí, así empezó la disputa por la bendita herencia y por supuesto, con ello vino el quiebre de aquella familia armónica; en un país, el candidato favorito, el prometedor, el rebelde de los malos gobiernos, el visionario y a favor de lo justo, fue silenciado por alguien que quería la misma silla; Fulanito fue traicionado por su amigo Sutanito, al quedarse con la empresa en la que prestó su firma y dinero en señal de aquella amistad leal y que hoy, su viuda llora la muerte de su esposo tras una riña de amigos. Dos niños del mismo barrio, peleaban por querer jugar con las mismas canicas, llegaron a los golpes y la historia termina con un papá en la cárcel y otro en la tumba.

En las noticias sólo escuchas las cifras de muertos en aquellos países enardecidos por el fuego de las tropas comandadas por un líder. En fin… y lo más triste, es que alguien termina dañado por ti, sí, por ti, que te envuelves en el cobertor del poder. Así como estos, podríamos enumerar un sinfín de historias en las que por pretender demostrar quién es el más fuerte, quién lleva en su playera la filosofía de vida “el que me la hace la paga”, hoy se vean familias, comunidades y naciones enteras mutiladas por la soberbia y el egoísmo disfrazados del poder.

Sí es indignante, sí es injusto, sí da coraje pero ¿de verdad? No le tiremos al abogado queriendo acribillar todas esas acciones sin antes reflexionar si yo, desde mi trinchera, con mi gente, con los que tengo cerca, no he promovido con mis palabras o con mis acciones encuentros incómodos para querer “ganarle a alguien por algo”. Sería interesante verlo desde un ángulo menos dolido y sin la tripa de por medio pues si bien es cierto, es inconcebible ver cómo una persona puede tener la decisión en un su boca, mano, pistola o bomba nuclear, para acabar con la vida de una persona por la necesidad de querer ser poderoso; lejos de darnos rabia, mejor preguntémonos: todas esas personas ¿desde dónde se gestó su corazón para tomar esas decisiones? ¿desde la falta de atención, violencia intrafamiliar, falta de amor, falta de imagen de papá o mamá, el descuido, la inequidad, el abandono?

¿Desde dónde crees que se forra el corazón? Desde casa, por supuesto, desde lo vivido, sentido y aprendido en nuestro primer círculo cálido. Así que, en menor o mayor escala, es decir, desde el hijo Questo, hasta el líder iniciador de una guerra mundial, el poder soberbio y perverso derivado de la ausencia de amor y atención, son la consecuencia de un corazón dolido y abandonado de la infancia. Varias ciencias lo sostienen y lo lamentable es cómo nos volvemos animales de costumbres, consecuencias y réplicas de lo que vimos.

Las grandes tragedias humanas vienen de grandes vacíos del alma, vacíos que están allí porque en casa, llenaban las alacenas en lugar del corazón, llenaban los puños de ira en lugar de abrazos, llenaban todo, menos a quien debían.

No justifico ninguna acción violenta, es más, pudiera decir que hasta náusea me da, pero sólo quiero dimensionar el efecto que causaría en las decisiones de las personas, la importancia de vivir dentro una familia donde haya límites, reglas, amor, igualdad, empatía por el otro y respeto por su vida y la de los demás.

Imagínate una aldea sin energía eléctrica, en donde todas las chozas son iguales pero, con la peculiaridad de que en todas se prende la luz cada que hay un acto de amor (palabra u obra) ¿qué pasaría?, de pronto pudiera parecer una discoteca llena de estrobos que iluminan intermitentemente el lugar, o incluso, en un escenario muy positivo, todas las chozas estarían prendidas que hasta de noche parecería que fuera de día por tanta luz…

Lo sé, es una forma muy romántica de decir que en cada casa, la luz que damos a los demás es un acto de amor pero también es un modelo preventivo de paz en el mundo que no todas las familias han querido llevar a la acción y lo peor, es que por ese “aparente” desinterés de querer formar mejores seres humanos, alguien sale dañado por ti…

De corazón deseo que la paz en el mundo persista, que los corazones intranquilos encuentren la luz que les dé calma y claridad de propósito para preservar la vida. ¡Hagamos el amor, tanto, que la ira, el poder, la injusticia y el desinterés salgan huyendo despavoridos!