Uruapan, Michoacán.— Tras el asesinato del alcalde, Carlos Alberto Manzo, el pasado 1 de noviembre, la Fiscalía de Michoacán abrió una investigación contra su equipo de escoltas por presunto uso excesivo de la fuerza.

De acuerdo con autoridades federales, aunque los escoltas “no están detenidos”, sí han sido localizados y están acudiendo a rendir declaraciones conforme son convocados. El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, aseguró que se están revisando a fondo los detalles del caso.

Familiares de Manzo han expresado dudas sobre la actuación de los escoltas. Su hermano Juan aseguró que en varias ocasiones antes del ataque, los agentes “lo regresaron tres veces al lugar” donde finalmente fue asesinado.

Se ha señalado también que los escoltas no fueron elegidos directamente por el alcalde, sino recomendados por un exmando militar cercano a él, lo que añade otra capa de complejidad al entramado de seguridad que rodeaba a Manzo.