Los Ángeles, Estados Unidos.— La 68ª edición de los premios Grammy se desarrolló en un contexto de fuerte carga social y política, con múltiples expresiones públicas de rechazo a las políticas migratorias del presidente Donald Trump y a las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), por parte de artistas, presentadores y participantes de la industria musical.

Durante la ceremonia, varios discursos y mensajes abordaron de manera directa el tema migratorio. Uno de los momentos más destacados fue el protagonizado por Bad Bunny, quien al recibir el premio a Mejor Álbum Latino Urbano declaró: “Antes de darle las gracias a Dios, debo decir: fuera ICE. No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos. Somos americanos”. En su discurso por el premio a Álbum del Año, el artista puertorriqueño añadió: “Quiero dedicar este premio a todas las personas que han tenido que dejar su país” y “para todos los latinos que merecieron estar en esta tarima, recogiendo este premio”.

El cantante también expresó un mensaje dirigido a su tierra natal al señalar: “Puerto Rico, créeme cuando te digo que somos mucho más grandes que 100×35. No existe nada que no podamos lograr”, y agradeció a su familia y equipo de trabajo.

Por su parte, SZA, al recibir el premio a Mejor Grabación del Año junto a Kendrick Lamar por el tema luther, afirmó: “Sé que es un tiempo difícil. No caigáis en la desesperación. Nos necesitamos los unos a los otros. No nos gobierna el Gobierno, nos gobierna Dios”. Lamar dedicó el reconocimiento al fallecido músico Luther Vandross, uno de sus referentes artísticos.

En otra de las premiaciones, Billie Eilish, al recibir el galardón a Mejor Canción del Año por Wildflower, expresó: “Nadie es ilegal en tierra robada” y agregó: “Es muy difícil saber qué decir y hacer en este momento, espero que sigamos luchando con la música”.

La artista Olivia Dean, ganadora del premio a Mejor Artista Revelación, también hizo referencia a la migración en su discurso al señalar: “Creo que esta gente debe ser celebrada. No somos nada los unos sin los otros”.

Incluso desde el ámbito institucional, el presidente de la Academia de Grabación, Harvey Mason Jr., aludió al contexto social al afirmar: “Nos unimos en un momento marcado por la incertidumbre, la división y el drama. Cuando el mundo falla, la música nos ayuda, nos restaura”.

La conducción de la gala, a cargo de Trevor Noah, incluyó comentarios satíricos sobre la situación política estadounidense, lo que reforzó el tono crítico de la ceremonia.

En el plano artístico, además del reconocimiento a Bad Bunny, Kendrick Lamar se convirtió en el rapero con más premios Grammy en la historia al alcanzar un total de 27 galardones, superando el récord anterior de Jay-Z.

De esta manera, la 68ª edición de los Grammy no solo destacó por sus resultados musicales, sino también por consolidarse como un espacio de expresión pública en contra de las políticas migratorias del Gobierno de Estados Unidos y de las acciones de ICE, convirtiendo la gala en un escenario de protesta dentro de la industria cultural.