Por: Jorge Maldonado Díaz
La bancada de Movimiento Ciudadano no aprobara nunca una Ley de Egresos modificada por el PRIAN porque la propuesta enviada por el Gobernador Samuel García Sepúlveda perdió su sentido original.
La diputada Melisa Peña Villagómez señalo que la propuesta avalada por las fracciones mayoritarias también carece de un equilibrio financiero y su viabilidad operativa.
La emecista aseveró que el Paquete Fiscal enviado por el Ejecutivo era una propuesta responsable, equilibrada y con visión de futuro, además de abierta al diálogo.
Sin embargo, denunció que la mayoría, conformada por el PRI y el PAN, impulsó una estrategia de desmantelamiento sistemática, a través de recortes selectivos, condicionamientos políticos y ajustes que rompieron el equilibrio entre ingresos y egresos, dejando un presupuesto fragmentado, sin rumbo y sin viabilidad.
“El Gobernador mostró en todo momento disposición al diálogo, a escuchar a los sectores productivos y a construir consensos, pero la mayoría del PRI y el PAN optó por imponer una lógica de recortes selectivos y condicionamientos políticos”.
“Es un presupuesto fragmentado, sin rumbo y sin viabilidad, que pone en riesgo la operación del gobierno y se traduce en menos obra pública para Nuevo León”, dijo.
La legisladora aclaró que el voto en contra no representa una oposición al orden financiero, sino un rechazo a una Ley de Egresos que fue desfigurada y que ya no refleja la visión integral del Ejecutivo.
Asimismo, advirtió que el documento avalado el pasado 17 de diciembre no explica cómo se financiará la seguridad en las colonias, cómo se sostendrán los proyectos de movilidad que utilizan millones de personas diariamente, ni cómo se garantizarán los servicios públicos esenciales.
“Nuestro voto no es un rechazo a la salud, a la asistencia social ni al desarrollo de los municipios; es un rechazo a la improvisación y al uso político del presupuesto”, señaló.
El Grupo Legislativo de Movimiento Ciudadano lamentó que quienes promovieron estos cambios no estén asumiendo la responsabilidad de las consecuencias que dichas decisiones tendrán para el funcionamiento del gobierno y para la ciudadanía al poner en riesgo la operación del Estado.
“Hoy más que nunca, el Estado necesita certidumbre, rumbo y responsabilidad, la ciudadanía no espera confrontaciones; espera resultados, soluciones y decisiones que piensen en el futuro, no en intereses de corto plazo», concluyó Melisa Peña.







