Monterrey, Nuevo León.– En el marco del quinto domingo de Cuaresma, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, centró su mensaje dominical en la esperanza cristiana frente al dolor y la muerte, al reflexionar sobre el pasaje bíblico de la resurrección de Lázaro.
Durante su mensaje, el prelado destacó que este episodio del Evangelio, narrado por San Juan, “no es solo un milagro más”, sino un anuncio claro de que la muerte no tiene la última palabra, al subrayar que Cristo es “la resurrección y la vida”.
El arzobispo explicó que la súplica de Marta y María —“Señor, el que tú amas está enfermo”— refleja una confianza plena en el amor de Jesús, incluso en medio de la enfermedad, el dolor o la pérdida. En ese sentido, invitó a los fieles a recordar que, aun en los momentos más difíciles, son amados por Dios.
Asimismo, reconoció que la aparente tardanza de Dios puede generar desconcierto, pero aclaró que “no es abandono, sino enseñanza”, ya que, dijo, Dios actúa en un tiempo distinto al humano y siempre llega en el momento oportuno.
En su reflexión, también resaltó el pasaje en el que Jesús llora ante la muerte de su amigo, destacando que esto muestra que no es indiferente al sufrimiento humano. A partir de ello, hizo un llamado a la comunidad a acompañar a quienes atraviesan momentos de dolor.
“Estar con el que sufre no es opcional para un cristiano, es parte del Evangelio vivido”, expresó, al tiempo que subrayó que gestos como la presencia, el silencio respetuoso, la oración y la solidaridad son formas concretas de manifestar el amor de Cristo.
De cara al inicio de la Semana Santa, Cabrera López exhortó a los fieles a prepararse espiritualmente, destacando la importancia de la confesión como medio para vivir intensamente el tiempo pascual.
Además, dirigió un mensaje a quienes saldrán de vacaciones, invitándolos a fortalecer la convivencia familiar, participar en la liturgia —especialmente el Domingo de Resurrección— y dedicar tiempo a la oración.
Finalmente, recordó las intenciones de la arquidiócesis, entre ellas la promoción de vocaciones sacerdotales, la petición por lluvias suficientes en el contexto del Día Mundial del Agua, así como el llamado a una adecuada administración del recurso hídrico y a garantizar el acceso al agua para las personas más vulnerables.
El arzobispo concluyó su mensaje pidiendo por la paz y tranquilidad en las ciudades, y deseó que las próximas vacaciones sean una oportunidad para la convivencia y la felicidad en familia.







