Monterrey, Nuevo León.– En el marco del inicio de la Semana Santa con el Domingo de Ramos, el arzobispo de Monterrey, Rogelio Cabrera López, hizo un llamado a los fieles a vivir este tiempo litúrgico con profundidad espiritual, en familia y sin descuidar la responsabilidad personal.

Durante su mensaje dominical, el prelado recordó que esta celebración conmemora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, pero también invita a acompañarlo en el camino de la cruz, subrayando que no se trata de un recuerdo lejano, sino de una oportunidad viva para reconocer a Cristo en la vida cotidiana.

El Domingo de Ramos nos confronta con una realidad muy humana: podemos pasar fácilmente del entusiasmo al olvido, de la alabanza a la indiferencia”, expresó, al exhortar a que los signos de esta fecha trasciendan lo externo y se conviertan en un compromiso interior.

En ese sentido, invitó a abrir el corazón para permitir que Jesús esté presente en la vida personal, familiar y en las decisiones diarias, destacando que la Semana Santa es un momento propicio para detenerse, reflexionar y reencontrarse con Dios.

El arzobispo también enfatizó la importancia de vivir estos días en familia, al señalar que la fe se fortalece en el hogar mediante la oración, la participación conjunta en las celebraciones litúrgicas y el acompañamiento a los hijos en la comprensión de este tiempo.

Asimismo, destacó que las parroquias ofrecen diversas actividades como viacrucis, momentos de adoración y espacios de oración, los cuales, dijo, representan una oportunidad para fortalecer la vida espiritual.

Ante el periodo vacacional, Cabrera López pidió a los fieles no descuidar su relación con Dios, incluso si se encuentran de viaje, recomendando participar en la Eucaristía y dedicar tiempo a la oración.

De igual forma, hizo un llamado a la prudencia y la responsabilidad, tanto en el cuidado del hogar como en los traslados por carretera, al recordar que “la vida es un don de Dios y cuidarla también es un acto de amor”.

Finalmente, invitó a los creyentes a acercarse al sacramento de la reconciliación y a participar con devoción en los oficios litúrgicos, para vivir plenamente la pasión, muerte y resurrección de Cristo.

El arzobispo también encomendó a la comunidad a la intercesión de Virgen María y extendió la invitación a participar en la celebración de los Santos Óleos en la Basílica del Roble, concluyendo con un mensaje de bendición y deseos de una vivencia plena de la Pascua.