La Iglesia católica en México manifestó su “profundo dolor” ante la imposibilidad de celebrar la misa del Domingo de Ramos en la Iglesia del Santo Sepulcro, en Jerusalén, hecho que consideró una afectación a la libertad religiosa y a millones de fieles en el inicio de la Semana Santa.
A través de un pronunciamiento, la Iglesia en el país expresó su solidaridad con el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa, luego de que autoridades impidieran el acceso al recinto religioso a sus principales representantes.
De acuerdo con el comunicado, la Policía israelí bloqueó el ingreso del cardenal Pierbattista Pizzaballa, Patriarca Latino de Jerusalén, y del Custodio de Tierra Santa, Francesco Ielpo, cuando se dirigían a celebrar la ceremonia, obligándolos a retirarse pese a que el traslado se realizaba de forma privada y sin carácter procesional.
La Iglesia señaló que este hecho representa un precedente inusual, al tratarse de la primera ocasión en siglos en que se impide a las autoridades eclesiásticas realizar la celebración en uno de los sitios más emblemáticos del cristianismo.
Asimismo, consideró que la medida resulta desproporcionada y contraria a los principios de libertad de culto y respeto a los acuerdos históricos que regulan el acceso a los lugares santos en Jerusalén.
En su posicionamiento, la Iglesia mexicana hizo un llamado a detener la violencia, evitar el uso de la religión como justificación de conflictos y promover el diálogo y la reconciliación. También exhortó a respetar la dignidad humana y a fortalecer una cultura de paz.
Finalmente, invitó a la comunidad católica a elevar oraciones por los pueblos afectados por la violencia, especialmente durante los días de Semana Santa, con el fin de que prevalezcan la paz y la esperanza.







