El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles que, a partir del 1 de agosto de 2025, su gobierno impondrá un arancel del 50 % a todas las importaciones procedentes de Brasil. La medida, explicó, responde en parte al proceso judicial que enfrenta el expresidente brasileño Jair Bolsonaro, al que consideró un ataque a los valores democráticos y la libertad de expresión.

En una carta publicada en su red social Truth Social, Trump señaló que los nuevos gravámenes buscan corregir lo que calificó como “una relación comercial injusta” y desequilibrada entre ambos países.

Tras años de intentos por lograr un acuerdo más justo, es momento de alejarnos de una relación basada en políticas arancelarias y barreras comerciales impuestas por Brasil”, afirmó.

El mandatario estadounidense también advirtió que si Brasil responde con medidas similares, los aranceles podrían incrementarse proporcionalmente.

La cantidad que elijan para subir sus aranceles se agregará al 50 % que comenzará a cobrarse”, escribió.

El documento, enviado al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, representa un giro en la estrategia comercial de Trump, quien había otorgado a varios países una tregua de 90 días —iniciada en abril— para renegociar términos. Aunque este plazo fue extendido hasta el 1 de agosto, el presidente comenzó a enviar nuevas cartas a naciones que aún no han alcanzado acuerdos comerciales con su administración.

Respuesta del gobierno brasileño

Tras el anuncio, el gobierno de Brasil convocó una reunión de emergencia en el Palacio de Planalto. Al encuentro asistieron el vicepresidente y ministro de Comercio, Geraldo Alckmin; el canciller Mauro Vieira; y el ministro de Hacienda, Fernando Haddad, entre otros funcionarios.

Fuentes oficiales citadas por medios brasileños indicaron que se evalúan posibles respuestas, entre ellas la aplicación de aranceles recíprocos a productos estadounidenses, así como llevar el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Además, se confirmó que la Cancillería brasileña convocó al encargado de negocios de la embajada estadounidense, Gabriel Escobar, para expresar el malestar del gobierno por un reciente comunicado de esa legación diplomática, en el que se manifestó apoyo al expresidente Bolsonaro. La secretaria para América del Norte, María Luisa Escorel, calificó el pronunciamiento como una “intromisión indebida” en asuntos internos de Brasil.

Actualmente, las exportaciones brasileñas ya enfrentan aranceles de entre el 10 % y el 25 % en sectores como el acero y el aluminio, impuestos por la administración Trump en años anteriores. El nuevo gravamen anunciado eleva la tensión bilateral en un contexto de incertidumbre sobre el rumbo del comercio exterior estadounidense.