Washington, D.C.– El Senado de Estados Unidos confirmó este lunes a Markwayne Mullin como nuevo secretario de Seguridad Nacional, en una votación marcada por la división partidista, en la que obtuvo 54 votos a favor y 45 en contra.
El nombramiento se da tras la destitución de Kristi Noem, en medio de fuertes críticas por el manejo de las operaciones de control migratorio y deportaciones impulsadas por la administración del presidente Donald Trump.
Mullin, senador republicano por Oklahoma y cercano al mandatario, asume el liderazgo del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en un contexto complejo, marcado por tensiones políticas, cuestionamientos a la política migratoria y un estancamiento presupuestario que ha afectado las operaciones de la dependencia desde el pasado 14 de febrero.
Horas antes de su confirmación, Trump ordenó el despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para reforzar la seguridad en aeropuertos, ante las largas filas provocadas por la falta de personal en la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), cuyos trabajadores no han recibido salario durante el bloqueo presupuestario.
El nuevo titular del DHS enfrenta como primer desafío destrabar el financiamiento de la agencia, luego de que legisladores demócratas exigieran cambios en los operativos migratorios, incluyendo mayores controles sobre los agentes, el uso obligatorio de cámaras corporales y restricciones para operativos en zonas sensibles como escuelas, hospitales e iglesias.
Durante su audiencia de confirmación, Mullin buscó proyectarse como una figura de liderazgo firme, aunque reconoció la necesidad de actuar con mayor cautela. “Como secretario de Seguridad Nacional estaré protegiendo a todos”, afirmó.
Con una trayectoria de más de una década en el Congreso, además de su experiencia empresarial y como expeleador de artes marciales mixtas, Mullin no era considerado inicialmente un especialista en temas migratorios. Sin embargo, su cercanía y lealtad a Trump fueron factores clave para su designación.
Su llegada ocurre en un momento en que el respaldo público a la agenda migratoria del gobierno ha disminuido, tras denuncias por presunto uso excesivo de la fuerza, condiciones inadecuadas en centros de detención y cuestionamientos al debido proceso en deportaciones.
En este contexto, el nuevo secretario adelantó que buscará ajustar algunos procedimientos, como exigir órdenes judiciales para el ingreso a viviendas, salvo en circunstancias excepcionales, y revisar políticas internas relacionadas con detenciones y operativos.
Además del frente migratorio, Mullin deberá redefinir la estrategia de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), señalada por retrasos en la respuesta a desastres naturales durante la gestión anterior.







