Los Ángeles, California.- Este miércoles 6 de agosto, autoridades migratorias de Estados Unidos realizaron un operativo en Los Ángeles que culminó con la detención de al menos 16 personas, en el marco de una acción denominada “Operación Caballo de Troya”.
De acuerdo con reportes, agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) se camuflaron en un camión de mudanzas de la empresa Penske, desde donde descendieron para detener a personas migrantes en el estacionamiento de una tienda Home Depot, ubicada en el barrio de Westlake, cerca del Parque MacArthur, una zona con alta concentración de población inmigrante.
El operativo fue documentado en video por un reportero de la cadena FOX, quien acompañó a los agentes dentro del vehículo, y cuyas imágenes fueron compartidas posteriormente en redes sociales por funcionarios del Gobierno del presidente Donald Trump.
Las acciones se realizaron pese a que, el mes pasado, un juez federal había emitido una orden que prohíbe a las autoridades migratorias realizar detenciones basadas únicamente en características como la raza, el idioma, el lugar donde se encuentra una persona o su tipo de trabajo. Esta restricción fue ratificada recientemente por el Noveno Circuito de Apelaciones y aplica en al menos siete condados del área metropolitana de Los Ángeles.
No obstante, el fiscal federal interino Bill Essayli defendió el operativo y afirmó que la aplicación de la ley migratoria federal “no es negociable”, advirtiendo que no existen “santuarios” fuera del alcance de las autoridades.
Según testigos, el camión se acercó a migrantes que ofrecían trabajo informal en la zona, bajo el pretexto de requerir trabajadores. Posteriormente, agentes encapuchados salieron del vehículo y comenzaron a realizar detenciones.
La empresa Penske aclaró que desconocía el uso que se le daría a su unidad alquilada, y se deslindó del operativo.
El Departamento de Seguridad Interna (DHS) declaró que la acción estaba dirigida a personas sospechosas de tener vínculos con la pandilla MS-13. Sin embargo, abogados y organizaciones civiles han cuestionado esta versión, señalando que se estaría engañando al público respecto a los objetivos reales de las redadas.
Mark Rosenbaum, abogado de Public Counsel, sostuvo que “se le mintió al pueblo estadounidense” al presentar estos operativos como acciones dirigidas únicamente contra criminales de alto perfil.
El colectivo Unión del Barrio también denunció el operativo, señalando que, aunque las redadas han disminuido, continúan vigentes. Su vocero, Ron Góchez, exhortó a la comunidad a mantenerse alerta y no confiar en que el Gobierno federal respetará las decisiones judiciales adversas.







