A drone view shows the Morelos Dam, which diverts Colorado River water to the Mexicali Valley, as the Mexican government announced an immediate water delivery to Texas farmers to help address a shortfall under a treaty that has strained U.S.-Mexico relations and prompted tariff threats by U.S. President Donald Trump, in Los Algodones, Mexico, April 10, 2025. REUTERS/Victor Medina

Los gobiernos de México y Estados Unidos anunciaron un nuevo compromiso bilateral para fortalecer la implementación del Tratado de Aguas de 1944, mediante un acuerdo que establece volúmenes anuales de entrega de agua y un plan para cubrir los déficits acumulados en la cuenca del río Bravo.

De acuerdo con un comunicado conjunto del Departamento de Estado de Estados Unidos y la Secretaría de Agricultura, el acuerdo es resultado de una comunicación directa sostenida la semana pasada entre el presidente Donald Trump y la presidenta Claudia Sheinbaum, en la que ambos mandatarios coincidieron en la necesidad de atender los desafíos en la gestión del recurso hídrico en la región fronteriza.

Como parte de los términos negociados, México se comprometió a entregar un mínimo de 350 mil acres-pies de agua por año —equivalentes a aproximadamente 431.7 millones de metros cúbicos— a Estados Unidos durante el ciclo actual de cinco años, con el objetivo de brindar estabilidad a productores agrícolas y comunidades rurales del Valle del Bajo Río Grande, en el sur de Texas.

El acuerdo también contempla un plan específico para liquidar la totalidad del adeudo de agua correspondiente al ciclo anterior, así como la realización de reuniones mensuales de seguimiento, en las que participarán representantes de los departamentos de Agricultura y de Estado de Estados Unidos, además de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA).

Por parte de México, las Secretarías de Relaciones Exteriores, Agricultura, Medio Ambiente y la Comisión Nacional del Agua (Conagua) informaron, mediante un comunicado conjunto, que el plan establece mecanismos técnicos de gestión del recurso ante las condiciones de sequía que afectan a la región, priorizando el abastecimiento para consumo humano y la producción agrícola.

El Gobierno mexicano reiteró su compromiso con el cumplimiento del Tratado de Aguas de 1944 como instrumento de cooperación bilateral, subrayando que el acuerdo se fundamenta en el respeto a la soberanía de ambas naciones y en la protección de las actividades productivas y el acceso al agua en las comunidades de ambos países.