Por: Jorge Maldonado Díaz

Dejar abandonado por descuido o como castigo a un menor de siete años o menos al interior de un vehículo sin ventilación, el responsable podría alcanzar una pena de hasta cinco años de prisión.

Lo anterior será posible, luego de que diputados del Congreso Local aprobarán modificaciones al Código Penal del Estado.

El alcance de las sanciones también recaerá en aquellos conductores que también dejen a personas incapaces de comprender o resistir el hecho de estar en un vehículo cerrado sin ventilación.

Cabe destacar que el castigo para los responsables se aplicará dependiendo de la gravedad del asunto, por ejemplo, si en el abandono no hubiera lesiones, sería una pena de un mes a 3 años de prisión.

Pero si en el abandono no ponen en peligro la vida del infante, de 3 meses a 4 años, pero si las existieran lesiones que ponen en peligro la vida, el castigo se eleva de 5 meses a 5 años de prisión.

Para poder llevar a cabo esto, los legisladores avalaron reformas al artículo 335, adición de los artículos 335 Bis y 335 Bis 1 del Código Civil, así lo manifestó la diputada Melisa Peña.

El delito de abandono de personas se aplicará a todo aquel responsable de dejar sin supervisión adulta a menores de siete años o personas incapaces de comprender o resistir el hecho.

Siempre y cuando se dé dentro de un vehículo y bajo condiciones que pongan en riesgo real e inminente su vida, salud o integridad física.

“Se busca sancionar el abandono de personas en las condiciones previstas por la reforma. Establecer tres rangos de penas según las lesiones ocasionadas”.

“Incorporar expresamente el supuesto de menores de siete años y personas en condición de vulnerabilidad dejadas sin supervisión adulta dentro de vehículos”, agregó.

Peña detalló que existe un registro de casos en que menores de edad han sido dejados sin supervisión al interior de vehículos, exponiéndolos a condiciones extremas de temperatura, ventilación insuficiente y encierro prolongado, riesgo especialmente grave en entidades con climas extremos como Nuevo León.

“Los menores son fisiológicamente más vulnerables que los adultos porque su temperatura corporal se eleva con mayor rapidez, reduciendo el tiempo de reacción disponible ante una emergencia”, finalizó.