Entre aplausos, consignas y un fuerte operativo de seguridad, Grecia Quiroz, viuda del alcalde asesinado de Uruapan, Carlos Manzo Rodríguez, asumió este miércoles la presidencia municipal ante el Congreso de Michoacán.

Mataron a Carlos Manzo, pero no pudieron matar lo que despertó”, expresó Quiroz durante su toma de protesta, en un discurso que evocó el legado político de su esposo y criticó la falta de respuesta de las autoridades federales y estatales frente a los llamados de auxilio que él realizó antes de su muerte.

La ceremonia estuvo marcada por la presencia de elementos de la Guardia Nacional, quienes escoltaron la llegada de Quiroz al recinto legislativo. La sesión, que duró poco menos de una hora, incluyó un minuto de aplausos en memoria del alcalde asesinado y múltiples manifestaciones de apoyo hacia su sucesora, entre ellas el grito de “¡No estás sola!”.

Durante su intervención, Quiroz afirmó que continuará con el proyecto político que su esposo encabezó, conocido como el Movimiento del Sombrero, y prometió “seguir sus pasos” en busca de un “Uruapan, un Michoacán y un México” como el que él anhelaba.

Él temía por su vida, por la de sus hijos, por la mía. En la complicidad llevan sangre en las manos”, declaró frente a un Congreso con mayoría oficialista, cuyos integrantes evitaron responder a los señalamientos.

El legislador independiente Carlos Bautista Tafolla, integrante del Movimiento del Sombrero, acusó al gobierno federal de omisión. “A Carlos no lo asesinaron, ustedes dejaron que lo asesinaran. Su muerte fue una ejecución anunciada”, sostuvo.

Por su parte, representantes del PRI y del PAN manifestaron su respaldo a Quiroz y exigieron justicia por el homicidio. “Estamos contigo, Grecia, estamos con Uruapan”, expresó la diputada panista Vanessa Caratachea.

Horas antes de la sesión, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que se reunió con Quiroz en Palacio Nacional, donde se comprometió a reforzar la seguridad en el municipio mediante el Plan Michoacán por la Paz y la Justicia.

Carlos Manzo, de 40 años, fue asesinado el pasado 2 de noviembre durante las celebraciones del Día de Muertos en una plaza pública de Uruapan. Recibió siete disparos frente a decenas de asistentes, y su agresor fue abatido en el lugar por su escolta.

El crimen del alcalde provocó protestas en distintas ciudades michoacanas, incluida Morelia, donde ciudadanos y simpatizantes exigieron el fin de la violencia que aqueja al estado.

En los últimos tres años, siete presidentes municipales han sido asesinados en Michoacán, entidad que enfrenta una disputa entre diversos grupos criminales, entre ellos el Cártel Jalisco Nueva Generación, Los Viagras y La Familia Michoacana.