Nuevo León.- La historia de los caramelos navideños, especialmente los bastones (candy canes), se remonta a leyendas europeas donde caramelos blancos rectos se doblaron para parecer cayados de pastor en Colonia, Alemania (siglo XVII) para calmar niños en misa, simbolizando a Jesús como Buen Pastor, y más tarde se les añadieron rayas rojas para representar la sangre de Cristo y la pureza, popularizándose con máquinas y sabores diversos.
Otros dulces como el turrón y el mazapán tienen raíces árabes y medievales, mientras que el Tió de Nadal catalán es una tradición ancestral de troncos que dan regalos.
Pero los bastones de Navidad los de color blanco y rojo o ahora también de colores, son realizados únicamente en estas fechas.

La leyenda dice que el origen del bastón de caramelo navideño se dió en la Catedral de Colonia, Alemania, en el siglo XVIII. Esta cuenta que el maestro del coro encargó a un pastelero que realizara caramelos para dárselos los niños de la ciudad, ya que armaban mucho alboroto durante las celebraciones eucarísticas de Navidad.
El color blanco simboliza la pureza de Jesús, las rayas rojas su sangre, y la forma de «J» su nombre.
A Estados Unidos y México llegó gracias a los inmigrantes que trajeron la tradición, y en 1847 se hizo el primer bastón moderno, que se colgaba en árboles.

Rayas y sabor: Las rayas rojas se popularizaron alrededor de 1900, y el sabor a menta (como el hisopo) se introdujo después para evocar purificación.







