Fotografía de archivo de noviembre de 2017 de un encuentro entre los presidentes de EE.UU., Donald Trump, y de China, Xi Jinping. EFE/Roman Pilipey

Pekín y Washington acordaron prorrogar otros 90 días la tregua arancelaria vigente, tras varias rondas de negociaciones celebradas en Ginebra, Londres y Estocolmo en los últimos meses, informaron ambas partes este martes.

Con la nueva extensión, Estados Unidos mantiene un arancel del 30 % a los bienes procedentes de China —incluido un 20 % vinculado a medidas contra el fentanilo—, mientras que China conserva un gravamen del 10 % a productos estadounidenses. Sin embargo, continúan en vigor tarifas previas, como el 100 % a los vehículos eléctricos chinos y el 50 % a los paneles solares.

Entre los principales puntos de fricción se encuentra el desequilibrio comercial. Según datos de 2024, el déficit de Estados Unidos frente a China alcanzó 295,400 millones de dólares. La administración del presidente Donald Trump ha insistido en que Pekín incremente significativamente la compra de productos estadounidenses, particularmente agrícolas como la soja.

Otro foco de tensión es la política industrial. Washington acusa a Pekín de otorgar “subsidios masivos” que generan sobrecapacidad en sectores como los vehículos eléctricos y las energías renovables, lo que —según la parte estadounidense— provoca competencia desleal y precios artificialmente bajos. China, por su parte, considera estas críticas como medidas “proteccionistas” y ha instado a EE.UU. a abordar el asunto desde una perspectiva global.

En el ámbito tecnológico, ambos países han flexibilizado algunas restricciones: Pekín prometió agilizar licencias para exportar tierras raras, mientras que Washington levantó ciertos controles sobre chips. No obstante, persisten desacuerdos sobre propiedad intelectual, espionaje industrial y seguridad de infraestructuras estratégicas.

Las conversaciones también se ven influenciadas por factores externos, como la posible imposición de sanciones a China por sus importaciones de petróleo ruso, así como por las tensiones derivadas de la crisis del fentanilo, frente a la cual Trump ha impuesto aranceles adicionales a productos chinos.

De momento, la extensión de la tregua mantiene abiertas las negociaciones y evita un repunte inmediato en la guerra comercial, aunque analistas señalan que los obstáculos para un acuerdo definitivo siguen siendo significativos.