Un nuevo tramo del muro fronterizo que construye Estados Unidos en su límite con México, a la altura de Ciudad Juárez, ha llamado la atención por sus características: una estructura metálica pintada de negro mate, diseñada para absorber el calor solar y dificultar el ascenso de personas migrantes.

La obra, ubicada en la zona de Santa Teresa, forma parte de un proyecto impulsado por la administración del presidente Donald Trump, que contempla una inversión aproximada de 4 mil 500 millones de dólares para reforzar la seguridad en distintos puntos de la frontera.

El plan, desarrollado en coordinación con el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), prevé la construcción de alrededor de 230 millas de barrera, de las cuales un tramo significativo se ubica entre El Paso y Ciudad Juárez, considerada una de las zonas con mayor flujo migratorio en la frontera norte.

Especialistas y actores sociales han puesto en duda la efectividad de estas medidas. En entrevista, el sacerdote Javier Calvillo señaló que, históricamente, las estrategias restrictivas —como la construcción de muros, operativos de seguridad o endurecimiento de políticas migratorias— no han logrado frenar de manera definitiva el fenómeno migratorio.

Mientras más difícil pongas tu muro o tus vallas, afectan más a la migración, la haces más complicada, pero no la detienen”, expresó.

El religioso recordó que Ciudad Juárez ha enfrentado en distintos periodos una alta presión migratoria, con concentraciones masivas de personas en los alrededores de los cruces internacionales en espera de ingresar a territorio estadounidense.

Asimismo, advirtió que medidas como las implementadas durante la pandemia —entre ellas el Título 42 o el programa Quédate en México (MPP)— provocaron que miles de migrantes permanecieran varados en ciudades fronterizas o recurrieran a rutas más peligrosas.

Aunque reconoció el derecho de los países a proteger su soberanía y reforzar sus controles fronterizos, Calvillo subrayó la necesidad de considerar también las condiciones que obligan a las personas a migrar, así como los riesgos adicionales que enfrentan ante el incremento de barreras físicas.