Washington, D.C.— En un movimiento sorpresivo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes la ruptura inmediata de las conversaciones comerciales con Canadá, alegando que el gobierno de Ottawa pretende imponer un impuesto del 3% a los servicios digitales de empresas tecnológicas estadounidenses, como Amazon, Apple y Google.
La decisión fue comunicada a través de un mensaje en la red social Truth, plataforma favorita del mandatario, donde calificó la medida canadiense como un «ataque directo y flagrante» a su país. Según Trump, la decisión de Canadá «imita a la Unión Europea», que ha adoptado políticas similares en el pasado.
“Obviamente están copiando a la UE. Canadá es un país con el que es muy difícil comerciar. Han impuesto aranceles de hasta el 400% durante años a nuestros productos lácteos”, escribió el mandatario en tono crítico.
Trump adelantó que en los próximos siete días anunciará nuevos aranceles a productos canadienses como respuesta, aunque no detalló aún a qué sectores afectarán. Este nuevo episodio de tensiones comerciales ocurre en el marco de una política exterior marcada por el aislacionismo económico y el endurecimiento de relaciones con socios estratégicos.
El anuncio se dio el mismo día en que el presidente celebró como una “gran victoria” la reciente sentencia del Tribunal Supremo que respalda un decreto para eliminar la ciudadanía por nacimiento, ampliando así el poder del Ejecutivo en materia migratoria.
El país vecino ya había sido blanco de medidas arancelarias desde el regreso de Trump a la Casa Blanca. En febrero, impuso gravámenes al acero, aluminio y automóviles, argumentando una supuesta falta de acción de Canadá (y también de México) en el combate a la migración irregular y el tráfico de fentanilo. Aunque algunas de esas restricciones fueron posteriormente suspendidas tras conversaciones con el entonces primer ministro Justin Trudeau, el nuevo anuncio revive las tensiones bilaterales.
La política comercial de Trump ha sido calificada por expertos como errática, debido a su constante vaivén de sanciones, exenciones y plazos variables para acuerdos. El propio secretario del Tesoro, Scott Bessent, reconoció este viernes que el plazo inicial del 9 de julio para cerrar nuevos acuerdos comerciales con otras naciones podría extenderse hasta septiembre.
La postura de Trump también ha tenido efectos en el panorama político canadiense. La presión estadounidense y los roces diplomáticos con Washington habrían contribuido, según analistas, al ascenso electoral del actual primer ministro canadiense, Mark Carney, del Partido Liberal, quien capitalizó el malestar popular con un discurso nacionalista.
Canadá, cuyo principal socio comercial es Estados Unidos, ha respondido en ocasiones anteriores con tasas de represalia a bienes importados del sur, y ahora podría adoptar nuevas medidas similares.
El futuro inmediato del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que rige la relación comercial trilateral, no ha sido cuestionado formalmente por ninguna de las partes tras este anuncio. Sin embargo, la suspensión del diálogo bilateral con Canadá agrega incertidumbre a una relación históricamente cercana pero cada vez más frágil bajo el liderazgo de Trump.
El nuevo plazo extraoficial para cualquier posible entendimiento entre ambas naciones se aproxima a finales de la próxima semana, cuando Estados Unidos celebre el Día de la Independencia, el 4 de julio.







