Manila, Filipinas.- El saldo de víctimas por el terremoto de magnitud 7.8 que sacudió el sur de Filipinas el lunes continúa en aumento y ya alcanza al menos 35 personas fallecidas y más de 200 heridas, mientras equipos de emergencia mantienen intensas labores de búsqueda y rescate en las regiones más afectadas.

Las autoridades informaron que la actualización de las cifras se produjo conforme comenzaron a restablecerse las comunicaciones en comunidades que permanecieron aisladas debido a los daños provocados por el movimiento telúrico. Los cortes de energía eléctrica y la destrucción de infraestructura dificultaron durante varias horas la recopilación de información y la coordinación de los operativos.

Uno de los puntos más golpeados fue el municipio de Glan, en la provincia de Sarangani, donde un deslizamiento de tierra sepultó varias viviendas y dejó al menos 14 muertos. Otras víctimas fueron reportadas en las provincias de Cotabato del Sur, Davao Occidental y en la isla de Balut, principalmente a causa del colapso de estructuras y la caída de escombros.

Además, una decena de personas permanecían desaparecidas al cierre de la jornada. Los esfuerzos de rescate se concentran especialmente en Ciudad General Santos, donde cuadrillas trabajan entre los restos de edificios dañados, incluyendo una cadena de supermercados en la que se busca a dos empleadas atrapadas.

El terremoto también provocó afectaciones en infraestructura pública y privada. Una escuela primaria, un almacén y un edificio donde operaba una estación de radio sufrieron daños importantes, mientras que el aeropuerto internacional de General Santos suspendió temporalmente operaciones y canceló 17 vuelos nacionales.

La población se mantiene en alerta ante la posibilidad de nuevas réplicas. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) registró una réplica de magnitud 6.5 poco después del sismo principal, mientras que el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología contabilizó más de un centenar de movimientos posteriores.

Aunque inicialmente se emitieron alertas de tsunami para varios países de la región, incluyendo Filipinas, Indonesia, Taiwán, Palaos y Papúa Nueva Guinea, estas fueron canceladas horas más tarde al descartarse un riesgo significativo para las zonas costeras.

Ante la emergencia, el presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó la suspensión de clases en las áreas afectadas y la movilización de organismos de protección civil y atención a desastres. Diversos países, entre ellos Estados Unidos, Japón, Francia y Nueva Zelanda, expresaron su disposición para apoyar las labores de asistencia humanitaria.

El sismo es considerado el más fuerte y devastador registrado en Filipinas durante 2026, un país ubicado en el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo.