Roma, Italia.- Italia enfrenta el pico de la primera ola de calor del año, con temperaturas que alcanzan hasta los 35 grados centígrados y un ambiente sofocante que ha obligado a las autoridades a emitir alertas máximas en varias ciudades del país.

El Ministerio de Sanidad italiano activó nuevamente el sistema nacional de alertas climáticas y colocó en nivel rojo a Roma, Bolonia, Brescia, Florencia y Turín, consideradas las zonas con mayor riesgo debido a las altas temperaturas, la humedad y la falta de viento.

Se trata del primer aviso de peligro extremo emitido este año dentro del sistema nacional de prevención que monitorea las condiciones meteorológicas en 27 ciudades italianas hasta septiembre.

De acuerdo con el boletín oficial, el denominado “Nivel 3” se activa cuando las condiciones climáticas representan un riesgo para la salud de la población, especialmente para adultos mayores, menores de edad y personas con enfermedades crónicas.

Además, la ciudad de Pescara fue colocada en alerta naranja, mientras que otras localidades permanecen bajo vigilancia con aviso amarillo.

En Roma, turistas y residentes han buscado formas de protegerse del calor utilizando sombrillas, abanicos y paraguas, mientras que las históricas fuentes de la ciudad registran largas filas de personas que buscan agua para refrescarse.

Ante este panorama, el Ayuntamiento de Roma implementó una ordenanza vigente hasta el 15 de septiembre que limita las labores al aire libre entre las 12:30 y las 16:00 horas en sectores como la construcción y la agricultura, con el objetivo de proteger a los trabajadores de posibles golpes de calor.

Las autoridades italianas informaron que, tras alcanzar este jueves el punto máximo de la ola de calor, se prevé un cambio en las condiciones meteorológicas a partir del viernes con la llegada de una masa de aire frío.

El Departamento de Protección Civil emitió alertas amarillas por lluvias intensas en el norte del país, donde podrían registrarse tormentas eléctricas, fuertes vientos y granizadas en diversas regiones.

Especialistas han advertido que los fenómenos meteorológicos extremos se han vuelto cada vez más frecuentes en Europa debido a los efectos del cambio climático, alternando periodos de calor intenso con precipitaciones severas en lapsos cortos.