El Gobierno federal reconoció que el derrame de hidrocarburo que afectó amplias zonas del Golfo de México desde febrero tuvo su origen en instalaciones de Petróleos Mexicanos, luego de semanas en las que se descartaba una falla en sus plataformas.
Durante una conferencia oficial, autoridades informaron que existe evidencia de una fuga en las inmediaciones de la plataforma Abkatún Cantarell, lo que habría provocado la contaminación detectada en costas del país.
El director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, explicó que el incidente se originó a partir de una fuga en un oleoducto de 36 pulgadas detectada el pasado 8 de febrero, cuya reparación concluyó diez días después.
“El evento corresponde a una fuga de hidrocarburos en instalaciones de Pemex, que había sido negada por las áreas operativas”, señaló.
Tras confirmarse la situación, tres funcionarios de la empresa estatal fueron separados de sus cargos, entre ellos el subdirector de Seguridad, Salud en el Trabajo y Protección Ambiental, así como responsables del área de control de derrames.
Las primeras alertas surgieron a inicios de febrero, cuando comenzaron a reportarse manchas de petróleo en playas de estados como Tabasco y Veracruz, extendiéndose posteriormente hacia otras zonas del Golfo, incluyendo el litoral de Tamaulipas.
El impacto ambiental alcanzó áreas costeras y ecosistemas marinos, afectando actividades económicas como la pesca y el turismo en comunidades locales.
De acuerdo con autoridades, se han realizado labores de limpieza en al menos 58 sitios tortugueros y se han protegido 24 campamentos, además de monitorear nueve áreas naturales protegidas. Asimismo, señalaron que la mayoría de las cerca de 4 mil 700 hectáreas de corales en la zona no presentan daños por hidrocarburos.
En paralelo, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente presentó una denuncia para deslindar responsabilidades, mientras que el Gobierno federal anunció la creación de un Observatorio del Golfo de México para detectar de manera oportuna futuros incidentes.
El caso ha generado cuestionamientos debido a que, en un inicio, autoridades habían atribuido la contaminación a causas externas, incluyendo embarcaciones privadas y filtraciones naturales, versión que fue descartada tras nuevas investigaciones.







