La británica Sarah Mullally fue entronizada como arzobispa de Canterbury en una ceremonia celebrada en la Catedral de Canterbury, convirtiéndose en la primera mujer en ocupar el máximo liderazgo espiritual de la comunidad anglicana a nivel global.
El acto, realizado ante aproximadamente 2,000 asistentes, contó con la presencia del heredero al trono británico, Príncipe Guillermo, y su esposa Catalina, princesa de Gales. Como parte del ritual, Mullally llamó tres veces a la puerta del templo con un báculo para solicitar su ingreso, siguiendo la tradición.
Durante la ceremonia, la nueva arzobispa ocupó dos tronos simbólicos que representan sus responsabilidades como obispa de la diócesis de Canterbury y como líder espiritual de los anglicanos en el mundo. En su primer mensaje, expresó su intención de servir a la comunidad y promover los valores del cristianismo.
Mullally, de 63 años, sucede a Justin Welby, quien presentó su dimisión en noviembre de 2024 tras cuestionamientos por su gestión en un caso de abusos dentro de la Iglesia de Inglaterra. Un informe reveló que la institución no informó oportunamente a las autoridades sobre hechos ocurridos desde la década de 1970.
En este contexto, la nueva líder religiosa ha señalado como prioridad reforzar las medidas de protección y atención a víctimas de abusos, así como promover una cultura institucional más sensible al trauma.
Antes de su trayectoria eclesiástica, Mullally trabajó por más de tres décadas en el sistema de salud británico, donde llegó a desempeñarse como jefa de Enfermería en Inglaterra. Fue ordenada sacerdotisa en 2002 y en 2018 se convirtió en la primera mujer obispo de Londres, en el marco de los cambios impulsados por la Iglesia para permitir el acceso de mujeres a cargos episcopales.
La designación de Mullally ocurre en un contexto de posturas divididas dentro de la Comunión Anglicana respecto al liderazgo femenino. Mientras algunas provincias han adoptado esta apertura desde hace décadas, otras mantienen reservas doctrinales sobre el papel de la mujer en el episcopado.
Actualmente, más de 40 de los 108 obispos en Inglaterra son mujeres, reflejo de una transformación gradual en la estructura de la Iglesia anglicana.







