El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó este lunes el tono de sus declaraciones hacia Cuba al afirmar que podría “tomar” la isla, en medio de un contexto de tensiones diplomáticas, sanciones económicas y conversaciones entre ambos gobiernos.
Durante un encuentro con periodistas en la Casa Blanca, el mandatario fue cuestionado sobre si la estrategia hacia Cuba seguiría un patrón similar al aplicado en otros escenarios internacionales recientes. En respuesta, Trump aseguró que el país caribeño atraviesa una situación crítica y señaló que podría intervenir de distintas maneras.
“Creo que tendré el honor de tomar Cuba. Tomarla de alguna forma, ya sea liberarla o tomarla”, declaró el presidente, quien insistió en que se trata de “una nación muy debilitada”, al tiempo que destacó que muchos migrantes cubanos han prosperado en territorio estadounidense.
Las declaraciones se producen en un momento de alta fragilidad para la isla. Este mismo lunes, Cuba registró un apagón generalizado en su red eléctrica, situación que autoridades locales atribuyen a la escasez de combustible y a las restricciones derivadas de las sanciones energéticas impulsadas por Washington.
El endurecimiento de estas medidas incluye advertencias de posibles aranceles a países que suministren petróleo a la isla, una política que ha incrementado la presión económica sobre el gobierno encabezado por Miguel Díaz-Canel.
En paralelo, el gobierno cubano anunció una apertura limitada para permitir que ciudadanos residentes en el extranjero puedan invertir en el sector privado del país. El viceprimer ministro y titular de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Óscar Pérez-Oliva, señaló en una entrevista televisiva que la isla busca ampliar sus vínculos económicos, incluyendo relaciones comerciales con empresas estadounidenses y con la diáspora cubana.
Aunque los detalles de las conversaciones entre ambos gobiernos no se han hecho públicos, diversos reportes señalan que Washington busca que La Habana impulse una mayor apertura económica y política como condición para avanzar hacia algún acuerdo.
De acuerdo con versiones citadas por el diario The New York Times, entre las exigencias planteadas por negociadores estadounidenses estaría la salida del presidente Díaz-Canel del poder, aunque ninguna de las partes ha confirmado oficialmente esa condición.
Las declaraciones de Trump añaden un nuevo elemento de incertidumbre a la relación bilateral, que históricamente ha estado marcada por décadas de confrontación política, sanciones económicas y periodos intermitentes de acercamiento diplomático entre Washington y La Habana.







