Este lunes 22 de julio de 2025 pasará a la historia por ser el segundo día más corto jamás registrado, según datos recopilados por laboratorios geofísicos internacionales que monitorean la rotación de la Tierra.
El fenómeno se debe a variaciones mínimas pero medibles en la velocidad de rotación de nuestro planeta, causadas por múltiples factores como los movimientos del núcleo terrestre, cambios atmosféricos, actividad sísmica, derretimiento de los polos y redistribución del agua en el planeta.
De acuerdo con el International Earth Rotation and Reference Systems Service (IERS), la diferencia será de tan solo 1.34 milisegundos menos que las 24 horas estándar.
Aunque imperceptible para el ser humano, este fenómeno genera inquietud en la comunidad científica, especialmente en temas de sincronización tecnológica, como los relojes atómicos y los sistemas GPS.
Este tipo de eventos ha sido más frecuente en los últimos años: en 2022, por ejemplo, el 29 de junio se convirtió en el día más corto desde que comenzaron los registros con relojes atómicos en 1960, al durar 1.59 milisegundos menos que un día normal.
Aunque no hay efectos inmediatos en la vida cotidiana, estos cambios abren nuevas preguntas sobre el comportamiento dinámico de la Tierra y cómo podría evolucionar en el futuro.







